Una Razón Sensible

17 de octubre de 2012 a la(s) 14:24

En la sesión con mi ‘paciente’ (este término en mi opinión ya esta caduco) de hoy, puedo observar como resaltan 2 partes sobre el fondo del malestar (conflicto) que trae.  Tras una breve charla podemos llegar a identificar ambas, a una la llamamos ‘Razón’, y a la otra, que resalta por su oposición a esta, la llamamos ‘Sensibilidad’. De esta manera, el trabajo comienza a aparecer no menos que interesante.   Mientras que la Razón aparece como la parte responsable de la persona, la Sensibilidad se muestra resignada ante ella (con lo que la resignación tiene de implícito en este caso, rabia acompañada de tristeza), además de que ambas parecen mostrarse bastante testarudas.   La Sensibilidad parece haber tomado mucha presencia y energía en la vida de esta persona, y aún se muestra un poco orgullosa, además de la intensidad con la que suele aparecer, dimensionando la forma en que la persona vive la emoción, llegando a convertirse en algo muy dificil de manejar. (No descarto que esta persona haya vivido una vida con tendencia a vivirla intensamente, pero a veces sin mesura, con todas las consecuencias que esto puede tener para la salud emocional de la persona).   Durante la sesión la persona va desmantelando aquellas defensas que han mantenido durante su vida, muy probablemente, y poco a poco, permite que la razón también venga a cumplir su función. Parece que las 2 partes quieren colaborar…   La Razón se muestra tranquila y ofrece su ayuda a la Sensibilidad para que esta no sea una vorágine que le desborda. Ambas se reconocen y comienzan a comprender cuan útiles son la una para la otra. Comienzan a colaborar, la Razón sin Sensibilidad se siente controladora y la Sensibilidad sin Razón un huracán que se puede convertir en tormento.   Finalmente la Sensibilidad acepta la Razón como ayudadora, otrogandole así la confianza y seguridad que necesita para saber relativizar mediante ella , poner un ‘ahora siento esto y qué…’, quitarle importancia, cuando esta quiere tomar toda la presencia; al igual la Razón acepta que la Sensibilidad la permita relajarse, dejar de controlar, permitirle sentirse débil, frágil, partes también vivas en la persona.   La integración de ambas partes tiene lugar en la persona, recuperando así la calma y motivación, recuperando aquella energía que se perdía en el conflicto, que es resumido en la frase, que sale inmediatamente de la persona, al final de la sesión: ‘Hoy es un gran día…’       Nota: Y esto, no es bello??

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