Sobre la Dignidad y el Poder Personal. Algo más que un trabajo terapéutico.

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Paul Delvaux. Mujer Ante el Espejo 1936

El Sábado 3 de Octubre pasado La Semilla.ECCG presentó un taller práctico de sensibilización o aproximación al trabajo terapéutico Counseling Gestalt que realizamos.

En el momento de comenzar el taller me encuentro de cara con lo desconocido. Aunque he reflexionado y elaborado mentalmente, incluso visualizado lo que pudiera ser una sesión de 3 horas de trabajo en grupo previas al taller, soy consciente que me encuentro en mi poder de crear mi propia realidad, pero aún más, me encuentro con la certeza, de que la vida es un misterio mucho mas amplio de todo aquello que yo quiera vivir desde mi única y vulnerable existencia y creer que de alguna manera yo lo pudiera control. Menudo desgaste.

Es a veces muy común que me encuentre en un diálogo mental donde una parte, no muy severa de mí, me insta a ‘preparar el taller’, al fin y al cabo, encontrar una forma que de alguna manera alivie el miedo y la inseguridad que siento cuando arrostro lo desconocido, creyendo que estas formas, a veces, tan útiles y eficientes, para mi se alejan del modo convencional y me invita a abrir una puerta a creer en lo invisible, en lo mas sutil y energético, algo que emerge directamente de mi fuente, mi instituto, lo que considero mi sabiduría interna, y que me resulta mas real que mucho de lo que pueda desarrollar desde mi intelectualidad. Siempre me podré equivocar, pero esta posibilidad ya esta dentro de mi percepción amplificada de lo que puede o no puede pasar.

Desde el comienzo del taller, y tras una primera toma de contacto, con un simple ejercicio de introspección, aparecen testimonios de varios de los asistentes que pueden ser susceptibles para iniciar un trabajo. Puedo observar que la energía en el grupo resulta un poco densa y que las emociones empujan por salir y ser expresadas. También, y como muchos de los profesionales podemos verificar durante los trabajamos de grupo que realizamos, cada persona, con su momento de trabajo en el grupo, lleva a poner también en contacto al propio Counselor o facilitador con algún asunto o tema que quiere tratar, y que puede estar haciendo espejo en este momento en la vida del Counselor o terapeuta. Sería demasiado arrogante no querer admitir, que en esta relación que llamamos yo-tu, este fenómeno que tiene lugar en la relación counselor -cliente son banales o insignificantes para nuestro propio crecimiento personal.

De hecho, parece que no tuviera sentido que fuera de otra manera. El trabajo de madurez no sería posible si en el encuentro terapéutico el profesional counselor no entablara una relación de igual a igual, y donde de haber diferencias, están fueras nuevos lugares de encuentro donde reconocer, que estas diferencias son las clave para la empatía y la vulnerabilidad. Aquello que parece tan lejano hoy día, y a la vez el germen para unas relaciones plenas, sanas y con dignidad.

Y es aquí, donde habita nuestro poder personal.

En el taller tienen lugar dos trabajos personales, de los cuales tomaré el segundo, por su relación con el tema a tratar. Este tema tan presente como es el de la Dignidad.

Y es que, si nos remitimos a la definición que nos da wikipedia, podemos leer:

La dignidad, o «cualidad de digno» (del latín: dignĭtas, y que se traduce por «valioso»),1 hace referencia al valor inherente al ser humano en cuanto ser racional, dotado de libertad y poder creador, pues las personas pueden modelar y mejorar sus vidas mediante la toma de decisiones y el ejercicio de sus libertades.  

Asi, pues, Nord (así es como llamaré a la mujer de esta sesión) comienza haciendo referencia a un problema, así lo llama ella, con respecto a una situación que tiene que ver con la división que tiene en la vivienda donde vivía con su pareja, y la cual se encuentra lejos y sin hacerse responsable de su parte.

Nord se siente agotada, y habla de que siente como si cargara con una mochila llena de piedras de sus propias responsabilidades, y de otras personas, las cuales vive como cargas. Observamos como en silencio y mirando hacia dentro, dentro de sus tripas y su movimiento emocional, su cuerpo también habla, y su movimiento y su posicionamiento y el movimiento de su espalda nos indican, como si, esta carga pudiera convertirse, en algo mas pesado, mas difícil de llevar.

Nord acepta hacer la dinámica de la silla caliente o silla vacía con su pareja, decide poner en frente lo que la dificulta y probar. No lo hizo nunca antes. Nord nos habla entonces, de que siente calor y tienes dificultades para hablar. (reacciones muy comunes de vergüenza que pueden ocurrir al tomar el centro del grupo en el trabajo de Counseling Gestalt). A pesar de ello, observo como la energía del grupo esta enfocada en la intención de sostener y dar la confianza suficiente a Nord, para continuar con su trabajo. Cuando observo al grupo puede ver que todos están con los ojos mojados, emocionados y con el corazón puesto en lo que Nord quiere hablar.

Después de un par de movimientos dentro de los roles que están en la silla, Nord se da cuenta de su impotencia, al ver que su pareja no la quiere ayudar y que sus intentos por convencerlo ya no tienen el resultado deseado. Aceptar este hecho y soportar la tristeza y la frustración que le genera, sirven como respuestas emocionales a la situación antes desconocidas y que sirven de indicadores que abren nuevas posibilidades para encontrar nuevas opciones de abordar el asunto.

Nord se da cuenta, que ahora es su responsabilidad saber que quiere hacer con aquello que siente, renunciar a que su pareja le ayude. Darse cuenta de cuanta energía ha invertido que querer que su pareja respondiera como ella deseaba o esperaba. De esta manera esta energía queda ahora disponible para ella, y ocupa un lugar y una función mas adecuada dentro de su organismo.

Ahora, la mochila de Nord, pesa menos, pero aún pesa. Ya ha liberado algunas resistencias y bloqueos emocionales que suponían una carga y que, parece, tenía la sensación de que drenaba mucha energía. Sin embargo, no termina aquí su darse cuenta y por supuesto, el trabajo terapéutico. Nord, sigue molesta, y lo siente de manera clara, en su cuerpo. Sigue teniendo molestias en su espalda, la mochila sigue pesando, y sus tripas también hablan.

Ahora se encuentra posicionada en otro lugar con respecto a la situación. Hay una parte de ella, evidentemente, Exigente y Controladora, que la empuja a buscar, desesperadamente, una solución, a hacer lo correcto. Frente a ella, y arrostrando ahora, en el fenómeno de la silla vacía, se encuentra otra Nord, la Nord Indulgente, aquella casi irreconocible desde hace tiempo, aquella que es la presencia de la calma y la alegría. Solo hace falta ver su presencia para que la Nord Controladora NC, se derrumbe y aparezca la tristeza, expresado en una fuente de lágrimas que, si bien avergüenzan a Nord, son obviamente, lágrimas que limpian claramente su corazón, y despiertan los primeros brotes de compasión.

En un ir y venir de cambios de posición en ambas sillas, Nord comienza a darse cuenta dale la presión a la que se somete y lo descuidada que se encuentra de encontrar momentos mas tranquilos y amables con ella misma. No son, necesarios demasiados cambios de asiento, para observar como a la vez que en la expresión emocional, su expresión corporal también cambia de manera radical. Sus pecho y sus hombros se relajan, y su postura corporal se estira, acompañado por una agradable sensación de calor que van desde su coxis hasta su coronilla.

La NI, quiere estar mas presente y para ello, le pide a la NC que se calme, algo que ella misma le puede dar, y también pide que baje sus niveles de exigencias, no tiene una solución clara ahora para su problema, pero la NI sabe que ya hace lo suficiente para tratar de solucionarlo, no necesita una autoridad interna tan rígida y severa con ella. La NC reconoce estas palabras, son amables y delicadas, y NC también necesita esto. Un espacio de descanso, algo que la lleve a conectar mas con ella misma, con su esencia, su naturaleza.

Es hermoso ver, como poco a poco, en este diálogo, Nord va recuperando su Fortaleza. Su Poder Personal y su Dignidad, van mas allá de conceptos o ideales externos a su persona, es algo mas conectado e inherente a su vida y su experiencia personal, al poder que sentimos cuando somos amos de lo que vivimos, y de como queremos vivirlo.

Finalmente, Nord respira mas tranquila y consciente de su capacidad para cambiar lo que ocurre en este momento en su vida. Desde este posicionamiento, Nord encuentra la claridad y certeza suficientes para poder tomar nuevas decisiones que producirán cambios efectivos en su vida, evidentemente de manera mas asertiva y sana de lo que podría haber hecho desde el estado con el que comenzó su trabajo en el grupo.

Pasar de la Impotencia y la Confusión y el sometimiento a nuestras propias creencias retrogradas y perturbadoras, a la capacidad de actualizarnos y resolver nuestros propios conflictos y recuperar la Confianza y el Poder Personal, es por supuesto, un cambio considerable en la forma de como vivimos nuestra Vida con Dignidad.

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