RECONOCER EL DERECHO A TODAS MIS EXISTENCIAS. Relatos tras el taller ‘El Imaginario Psicokinético’.

Agradecido y contento con la respuesta de este último taller de La Semilla.

De nuevo, reafirmando este Poder Personal que despierta el trabajo en grupo y la capacidad de transformación disponible, cuando nos entregamos a nuestras vulnerabilidades presentes. Como desplegar nuestra creatividad abre un campo de posibilidades inciertos, pero ciertamente más próximos a construir una realidad mas coherente y congruente con nuestras naturaleza interna, nuestras necesidades, deseos e intereses personales.

En el siguiente texto, nuestro compañero y alumno, Jesús nos relata la recogida de su experiencia en el taller. Es un gusto que quiera compartirlo con nosotros, y creemos que es una interesante lectura para tod@s.

 

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Tras el taller del fin de semana pasado me he propuesto escribir diariamente. Dejarme llevar por aquellas sensaciones del momento y confiar en que el fluir de mis dedos sobre el teclado vaya dando salida a momentos como este, vivenciándome en el aquí y ahora. Pues todo se reduce a esto, a ser fiel a la fenomenología del instante, a esa coctelera de ingredientes conformadores de mi ser. Y me observo mientras escribo estas líneas….

 

…Y escucho el sonido del ordenador, de las teclas al ser pulsadas, los ruidos y sonidos percibidos por mis sentidos, mientras siento esta tensión en la espalda y esta quemazón en el cuello…y me descubro en medio, en la frontera de mi mismo, de los ‘mi mismos’, de los diferentes ‘yoes’ que van saltando a escena según el momento.

 

Me doy cuenta de que todos ellos conviven en mi morada, sentados todos alrededor del fuego que arde en mi interior. Y compruebo como unos y otros, van saltando a escena a bailar mi realidad, dependiendo de la viveza de este rojo fuego. Mientras el resto aplauden, gritan, halagan, insultan, callan o desesperan, el movimiento de su compañero…o enemigo a las puertas… unos inmóviles apagados, presa de un baile quieto, otros fuerte y enérgicos, otros se esconden sin apenas poder vislumbrar su rostro. ¿Quiénes son?…

 

Ahora bajo calor de la lumbre toma el protagonismo del baile el “Jesús aislado”, ese que mientras escribo busca despertar la admiración en aquellos que lo lean. Repasa cada letra, cada palabra, cada tilde, cada verbo…busca coherencias inexplicables, rimbombancias extenuantes, simplezas saturadas…y un sin fin de forzar la espontaneidad del instante. Exigente, calculador e hiriente cuando se le contraria, pues desea sentirse importante, sabedor de aquello que hace. Pavonea su figura con regodeo insinuante, rígidos movimiento: ¡Mirad cuanto se¡ y ¡¡¡mío es la salón de baile¡¡¡ ¡¡¡Yo solo me caliento¡¡¡…pequeñas ascuas en el fuego interno

 

Y otro yo, “Jesús insignificante” se siente cada vez mas encorsetado en la pista de baile, resignado en una pequeña parcela sintiendo el frio distante, sus movimiento alocados, sin sentido, flexibles hasta lo grotesco, van perdiendo peso y se van vaciando fuera de todo contexto. Y a ambos bailes, que son sustento del equilibrio del fuego, son incapaces darse cuenta de que así solo existe el invierno. Y ahora siento a ambas partes, abriendo un espacio de sentimiento, de expresión mutua a pesar de la dificultad del momento. Fluyo cada vez mas en verso, con ello conecto, sonriendo y enfadado por lo difícil que me lo hago. Aquí y ahora soy… siendo.

Me doy cuenta de estos yoes, personajes, que permanecen en mi inalterables desde pequeño. Y como diariamente los alimento, al no poner mi atención y mi conciencia en ello. Muchos son automatismos que he ido generando en la búsqueda de la supervivencia. Fueron soportes de ayuda.

Están alimentadas por la voluntad perceptiva de mi yo, de sus percepciones mecanicistas: acciones, deseos, ideas que nutren a estos personajes y los fortalecen retroalimentándolos, al igual que el ejercicio fortalece nuestra musculatura mediante el ejercicio. Y, al poner este darme cuenta afuera, soy consciente de sus bailes, de la estructura dinámica que los mueve en mi interior, de cómo comienzan a pedir protagonismo, siendo fieles al dinamismo de mi caracterología que los conformó, mediando, actuando, bailando con el lo que esta ocurriendo, ya sea a nivel interno o externo, dentro y fuera, en la búsqueda de mi bienestar.

 

Es curioso comprobar como cada uno salta del fondo de quietud para hacerse forma, a través de mi propia necesidad, deseo, rigidez, flexibilidad, ceguera, inconciencia… Así cuando me posiciono en el Jesús Aislado, el arrogante y duro, me niego la posibilidad de vivenciar al Jesús Insignificante, vulnerable e inocente, y poder así descubrir esas otras potencialidades ocultas tras esos rostros oscuros, todo ese abanico de tonalidades y colores que contengo.

 

No quiero estar siempre con miedos, quiero saborear todo mi riqueza, incluida esa fobia a mirar en mi desnudez. Yo soy cobarde, miedoso, arrogante, severo, fuerte, manipulador, y también amable, sencillo, valiente, vulnerable, paciente… Si, todo eso, pero en equilibrio…?

 

…y sobre todo, se perdonarme y ser consciente de mi propia humanidad, y así reconocer el derecho a todas mis existencias en la búsqueda de la integración de todos esos “yoes” fragmentados que conforman mi unidad…y así saber respetar al otro…

 

 

…la vida es un baile donde

todo de mi tiene derecho a su danza,

todo tiene derecho a expresar su figura

del fondo con y sin lo que halla…

siento, siento, siento… la pequeñez de lo infinito

bailo, bailo, bailo…el interior de mi afuera

escucho…hoguera interna me canta…

Escrito por Jesús Alvarez. Alumno de La Semilla. Escuela Creativa de Counseling Gestalt

 

 

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