Cartas a Fritz. ‘Trabajo de Counselling Gestalt con mi Padre’

Algo se mueve adentro.

Imagino, es algo que concierne al momento actual de mi relación con mi padre.

Lo que se mueve es bastante intenso. Decido probar y darle expresión, y para ello, uso la ‘Silla Caliente’, asi podre poner a mi padre enfrente. Aquel, resultado del ideal que construí de él desde que nací.

Tomo dos taburetes, entro en mi habitación y bajo la persiana. Tengo la sensación que hay demasiada luz, me gusta mas la idea de hacer esto con un poco de oscuridad.

Ya estamos sentados uno frente al otro, podemos vernos las caras y mirarnos a los ojos.

Comienzo diciendo:

– Yo. quiero hablar contigo, quiero que me escuches, que me siento removido por dentro y que quiero expresártelo, que quiero que me comprendas. (El efecto que tengo al decirle esto no es agradable.Me coloco enfrente en la otra silla)

– Padre. Bueno hijo, y que quieres, que te pasa?

– Yo. No me gusta la sensaciones que tengo cuando estoy contigo, cuando quiero comunicarme contigo. Me cuesta expresarte mis emociones. Pienso que no me vas a entender.

– Padre. Bueno hijo, tu ya sabes como soy. Sabes que no se escuchar así, como tu quieres.

– Yo. A mí eso me duele. Y yo quiero andar solo. No depender de ti. Caminar solo.

– Padre. Crees que eres el unico que siente dolor? Y, ya es hora de que andes solo!.

– Yo. Papa, es que ‘si te agarro no me caigo’. Quieres darme un abrazo?

Mi padre se acerca a mi. Su cara expresa cansancio. Yo estoy convencido que esto es lo que necesito.

Cierro los ojos y lo abrazo fuertemente, estoy creyendo en ese preciso momento, que eso es lo que necesito, aquello que me falta.

Que después de ese abrazo estare mas aliviado. Asi que aprieto aun con mas fuerza. Lo agarro fuertemente, y repitiendole una y otra vez, ‘si te agarro no me caigo’. Hasta puedo levantarlo del suelo.

En ese momento veo algo, los brazos de mi padre van cayendo por mi espalda, pierden fuerza, también su cabeza. Poco a poco, todo su cuerpo se esta desplomando. Se asfixia. Para cuando me quiero dar cuenta, lo suelto asombrado, y cae al suelo.

Esta casi sin aire, totalmente desplomado. Me acerco a él. Lo ayudo a sentarse en la silla. Esta agotado, le falta la respiración. Esta muy agotado.

Me mira a los ojos y dice: – Ya has terminado?… mira hijo, yo, ya estoy muy cansado, yo no quiero ayudarte mas. Si quieres andar solo, hazlo. Yo ya te he ayudado mucho.

Me siento triste. La sensación que recojo de lo sucedido, me deja en contacto con una profunda trsiteza. Siento que lo estoy asfixiando. El ya hizo lo suyo.

Es una tristeza que me inunda y a la vez trae algo con ella, me dio cuenta de mi, de mi vida y de mi responsabilidad.

Comienzo a sentir una energia en mi centro, exactamente ahí en ese punto, debajo del ombligo. Se expande, es caluroso, agradable.

Mi padre me mira, sigue un poco cansado. Su cara expresa incredulidad, y a la vez esperanza.

Mi mente me dice que quiero darle un abrazo o al menos la mano, como si asi, hacer un acuerdo, terminar con lo ocurrido.

El se acerca, me da su mano y quiere marchar.

Lo veo irse.

 

La sensación final que recojo es de intensidad direccionada, determinación.

Tambien tengo una sensación de respeto hacia él y su vida, y por ende hacia la mia.

Me lleno de fuerza.

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